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Fecha: Enero 09, 2023 | Fuente: lavanguardia.com

Independizados y con trabajo: "La reforma de Extranjería nos ha cambiado la vida"

El nuevo reglamento triplica el número de jóvenes migrantes con un empleo al agilizar la concesión de permisos de residencia y trabajo

Oussama y Brahim, ambos de 22 años, no se podían ni imaginar cómo iba a cambiar su vida en tan poco tiempo. Hace un año este diario entrevistó a estos dos jóvenes marroquíes, que llegaron a España siendo unos niños, para comentar sus impresiones ante la inminente reforma de la ley de Extranjería. "Queremos pagar nuestros impuestos como cualquier otro joven", explicaron a La Vanguardia. Por aquel entonces disponían de un permiso de residencia no lucrativa, es decir, que no les permitía trabajar y que, además, ya les había caducado. Se mostraban ansiosos por acceder al mercado laboral y labrarse un futuro, a pesar de que la anterior reforma les arrinconaba a un callejón sin salida tras cumplir los 18 años. La reforma puede beneficiar a 15.000 niños y jóvenes migrantes La entrada en vigor del real decreto ha dado un giro de 180º a sus vidas y a las de casi 15.000 niños y jóvenes, según el último informe de Migraciones. Hoy, ambos trabajan y se han independizado. "El mismo día que recibí la resolución favorable ya estaba trabajando", confiesa Oussama con brillo en sus ojos. Pero, todo no fue todo coser y cantar.

El joven, natural de Tánger, llevaba años formándose en la restauración mientras compaginaba las prácticas en diferentes restaurantes donde no habían podido contratarlo. Brahim, por su parte, asegura que el cambio ha sido "brutal" y que les ha "facilitado la vida". "Lo primero que hice fue llamar a mi madre, que estaba sufriendo más que yo". En su caso, consiguió trabajo a las dos semanas a través de un plan ocupacional. Oussama y Brahim, de 20 y 21 años, son dos jóvenes migrantes extutelados que llegaron a España desde Marruecos cuando todavía eran menores. Oussama y Brahim hace un año disponían de un permiso de residencia que no les permitía trabajar y que ya les había caducado. Montse Giralt / Shooting Las entidades del sector coinciden que la reforma del reglamento, que permite cumplimentar la documentación de residencia y trabajo para los mayores de 16 años y en el caso de los extutelados hasta los 23, ha supuesto un gran avance. "No quieren ayudas, quieren igualdad de oportunidades", asegura Juantxo Gil, educador de la Fundación Nazareth a la que está vinculado Oussama. "Nada más aprobar esta ley, centenares de jóvenes empezaron a trabajar y dejaron de recibir la prestación para empezar a aportar con sus impuestos", remarca Gil.

Centenares de jóvenes empezaron a trabajar tras aprobarse la ley" Juantxo Gil Educador de la Fundación Nazareth Las previsiones del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en noviembre de 2021 cuando se aprobó la reforma, es que esta beneficiaría a unos 15.000 migrantes: 8.000 menores y 7.000 de entre 18 y 23 años, con permisos de residencia además de permisos de trabajo Lo cierto es que el porcentaje de los que tienen empleo ha crecido del 28% al 51%. Unos porcentajes que se traducen en que a 30 de junio del año pasado había 2.217 jóvenes dados de alta en la Seguridad Social y 12 meses después la cifra se ha multiplicado casi por tres, hasta los 6.206. Estos resultados significan también que miles de jóvenes han dejado de necesitar esa prestación porque han conseguido trabajo. "No lo viven como una pérdida, sino como un "ya no lo necesito" porque "las cosas me van bien"". "Los requisitos para renovar la residencia no son tan exigentes, por lo que pueden trabajar y estudiar como cualquier otro joven", explica Sara Agulló, abogada de FEPA y técnica de acompañamiento jurídico. "Hubo jóvenes desesperados que antes de la reforma llegaron a pagar hasta 6.000 euros a mafias para conseguir contratos". Oussama y Brahim ponen rostro y nombre a todos los jóvenes migrantes que se habían quedado desamparados con la anterior reforma. "Es un cambio que da vida a los chavales y que abre muchas puertas, después de haber pasado un proceso migratorio y vital tan duro".

Pero para abrirse varias puertas han tenido que picar a muchas. Ambos jóvenes trabajan a jornada completa —uno como cocinero y otro como administrativo— con contrato indefinido desde hace un año mientras continúan formándose. Horizontal Oussama trabaja de cocinero en un restaurante y sueña con abrir su propio negocio en un futuro. Miquel González / Shooting El sector de empleo más numeroso de los jóvenes extutelados es el de la hostelería (1.634), que ha desbancado al de la agricultura, ganadería y pesca (948) seguido de las actividades administrativas (762), según los datos del ministerio de José Luis Escrivá. La ocupación en la agricultura, que era el sector mayoritario años anteriores, cobra sentido cuando muchos de los jóvenes se dedicaban a ella en sus países de origen. No obstante, las entidades abogan para que continúen formándose porque "parece que somos una fábrica de personal no cualificado o mano de obra barata". "Antes de la modificación del reglamento de Extranjería tenían que encontrar un trabajo porque era la única manera de poder regularizar su situación". Y añade: "Tienen derecho a la educación (secundaria, formación profesional, universitaria…).

De hecho, las universidades públicas catalanas guardan, desde este año, una plaza en cada grado para jóvenes extutelados". Brahim compatibiliza su trabajo con un grado superior en comercio internacional y se está sacando el carnet de conducir, y Oussama estudia inglés por su cuenta para poder interactuar con los clientes extranjeros. El joven vive con cautela el presente, pero eso no le priva de soñar con crear su propio negocio en un futuro. "Me gustaría brindar oportunidades laborales a jóvenes sin experiencia, pero con ganas de aprender". "Estoy seguro que lo conseguirá. De Oussama oiremos a hablar", se enorgullece su educador, y ahora también amigo, Juantxo Gil. La mayoría de jóvenes han podido acogerse a la reforma y han obtenido ya una resolución favorable, según una primera valoración de FEPA, pero también hay casos de jóvenes que no se encuentran en programas de emancipación de entidades públicas o privadas, jóvenes que perdieron la residencia y no la pueden volver a pedir o aquellos que se encuentran en situación de calle y sin recursos. Agulló insta a la Administración a prestar especial atención a esta juventud, facilitar su acceso a la documentación y buscar soluciones ante estas realidades. Cuando dices a las inmobiliarias que eres marroquí directamente te dicen que no" Brahim 22 años Tanto Oussama como Ibrahim siguen vinculados, de alguna u otra manera, a sus educadores y a las entidades privadas a las que pertenecieron. Oussama comparte con otro joven un piso de la Fundación Nazareth, cuyo alquiler es más asequible. "Estoy ahorrando para poder irme en condiciones". Brahim, por su parte, ya ha vivido el desespero de encontrar piso en Barcelona o alrededores. El joven asegura que no fue nada fácil, pues piden "muchos requisitos". "Cuando les dices que eres marroquí directamente te dicen que no". Juantxo Gil denuncia que existe un racismo institucional que les priva de sus derechos. "Les acompañamos a la inmobiliaria y aun así nada, excusa tras excusa".

Con todo, el educador no cree que España sea un país extremadamente racista, pero sí clasista. "No nos molesta que sean marroquíes, nos molesta que sean pobres". Horizontal Oussama estudia inglés por su cuenta para poder interactuar con los clientes extranjeros. Miquel González / Shooting A pesar de todo, Brahim tiró de contactos y logró encontrar una habitación. Aunque está independizado, algunas veces llama a la fundación para pedirles ayuda en lo que sea. "Si estás solo aquí, ¿a quién recurres? Es una suerte tener referentes como ellos", confiesa el joven que el año que viene podrá pedir la larga duración. "La edad media de emancipación en España es de 30 años y ellos tienen 22. Son chicos muy jóvenes, con situaciones muy difíciles y aún así se espabilan", dice Gil. "Hemos visto lo mal que lo han pasado y ver ahora que están trabajando e independizados me recuerda por qué me dedico a esto", expresa emocionada Sara Agulló. La reforma nos ha beneficiado a todos y nos beneficiará" Sara Agulló Abogada de FEPA y técnica de acompañamiento jurídico Educadores como Juantxo Gil aseguran que los meses previos a la reforma fueron muy duros. "Los chavales estaban desesperados y no veían futuro. La reforma no llegaba y ya no sabíamos qué decirles". Oussama cayó en depresión y se encerró durante tres semanas en su cuarto, a oscuras, sin querer salir ni ver a nadie. Recibir la resolución favorable fue toda una liberación. "Todo el trabajo previo que se hizo no fue nada fácil, pero todos esos esfuerzos han merecido la pena", asegura Gil. "Tenemos 15.000 personas que pueden cotizar en la Seguridad Social, pagar sus impuestos y a hacer que el engranaje funcione". Y añade Agulló: "Nos ha beneficiado a todos y nos beneficiará". 

 

 

 


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