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Ahora no sé dónde voy a dormir
Foto tomada de diariovasco.com

Fecha: Noviembre 07, 2020 | Fuente: diariovasco.com

Ahora no sé dónde voy a dormir

Algunas personas que residen en la zona ya han abandonado el lugar con sus pertenencias

lgunas personas que residen en la zona del Infierno, en San Sebastián, están abandonando el lugar el día en el que se procede al desalojo de los pabellones, que estaba previsto que arrancara a las nueve y media de la mañana. Pero una hora antes, la Ertzaintza ya estaba realizando un importante despliegue en las inmediaciones, junto a efectivos de la Policía Municipal, para proceder al desalojo de pabellones y controlar las protestas, además de cortar en un principio un carril de salida de la capital. Más tarde, la policía ha habilitado un carril para salir por la avenida de Tolosa. Estaba previsto que el desalojo comenzara hacia las nueve y media de la mañana, con la llegada de la autoridad judicial, pero desde las ocho de la mañana ya se ha concentrado gente en los alrededores.

Las primeras personas que residen en el Infierno ya han abandonado la zona, algunas de las cuales portaban bolsas y maletas mientras eran registradas por ertzainas. Los desalojados han mostrado su enfado por el proceso y el procedimiento y en sus testimonios se entremezclaban la desesperanza y la rabia. Mohamed, un marroquí que vivía en uno de los edificios, ha asegurado a DV, con la voz entrecortada y profundamente emocionado, que «llevaba un año viviendo aquí. Antes éramos 18 personas, pero ahora había casi cincuenta. Se vive muy mal ahí adentro. Ahora no sé qué voy a hacer, no sé dónde voy a dormir. No sé exactamente cuántas personas quedar por salir aún; esto es muy grande. Aquí hay personas de todo el mundo. Hay gente de Nigeria, Gabón, Argelia, Marruecos...».

Michael, de Nigeria, por su parte, ha aseverado que «llevo casi dos años viviendo aquí. Ahora mismo no tengo ayudas, no tengo papeles. ¿Qué puedo hacer?». Y otro de los desalojados ha denunciado, visiblemente enfadado, que «nos tenían que enseñar la oden judicial para poder echarnos. Estamos sufriendo viviendo aquí. Todas mis cosas están ahí dentro, no he cogido nada. La Ertzaintza no tiene educación, no tienen derecho a tocarme. Hay que cambiar la ley». Medio centenar de personas les han mostrado su apoyo en carteles y han proferido mensajes como 'Alde hemendik, utzi pakean' o 'Infernua, bizirik'.

También ha acudido representación política municipal de San Sebastián, como es el caso de Olaia Duarte, concejala de EH Bildu, que ha comentado que «no entendemos que hayan desalojado a 60 personas en la situación actual. Es una contradicción que dejen en la calle cuando a partir de las 23 horas no se puede estar. Ayer a la noche vivimos imágenes duras. Había gente saliendo a las 22.30 con sus cosas. Hay una orden para desalojar todo, pero nosotros no hemos visto nada. El Ayuntamiento y la Diputación tendrían que dar atención a esta gente. Ya tenemos a 400 personas viviendo en la calle en San Sebastián y ahora 60 más. No entendemos esta decisión. Vamos a presentar una iniciativa en el Ayuntamiento para que estas personas tengan una vivienda en la que puedan vivir».

Identificaciones

Una veintena de personas sin hogar del centenar que han sido desalojadas se han concentrado frente al Ayuntamiento donostiarra para denunciar su situación tras el desalojo. La concentración, convocada por SOS Racismo Gipuzkoa, ha tenido lugar a partir de las 14.00 horas junto al Palacio Consistorial donostiarra. Los participantes han solicitado reunirse con la concejala de Acción Social donostiarra, Aitziber San Román.

Por suparte, el sindicato LAB ha denunciado que el desalojo muestra «con toda su crudeza cuál es el modelo de ciudad» del Ayuntamiento donostiarra. Ha censurado, además, «la campaña de criminalización realizada y el racismo institucional para legitimar» este desalojo. Tras mostrar su «solidaridad a los vecinos que están sufriendo estas violentas operaciones policiales y una represión constante», LAB ha lamentado que para el Consistorio donostiarra «en lugar de defender la obligación de garantizar una vida digna y derechos para todas las personas, los destructivos proyectos urbanísticos y los planes dedesalojo siguen siendo una prioridad absoluta».

Varias decenas de personas protestaron ayer en el Infierno, contra la operación urbanística que se va a llevar a cabo en la zona. El Pleno del Ayuntamiento aprobó en septiembre de forma provisional la modificación del Plan General que permitirá regenerar la zona del Infierno y construir 540 viviendas, la mitad de tipo protegido.


La secretaria judicial ha llegado sobre la hora prevista y accedido al interior de las instalaciones. Mientras, en el exterior, Itxaso Agirre, de Sos Racismo, ha asegurado que «no nos han enseñado la orden judicial. No quieren hablar con nosotros. Nos dicen que están notificadas las personas de dentro, pero es mentira. No se puede desalojar de esta manera a las ochenta personas que hay en todos los edificios en esta situación de pandemia. El procedimiento no es legal. Todo lo que sabemos es de rumores que nos llegan. Ayer pusieron ya un cordón policial e identificaban a las personas que querían entrar. Hubo gente que se quedó fuera». Agirre ha precisado que entre los inmigrantes hay «gente de tránsito pero también de aquí«.

Pandemia


Sos Racismo aseguró ayer que el desalojo del Infierno en plena situación de pandemia, «sin oferta de recursos habitacionales para las personas que residen ahí y mediante el despliegue de dispositivos policiales, pone en evidencia la falta de capacidad de nuestras instituciones para dar una respuesta a las situaciones de exclusión severas que ocurren en nuestro territorio. Aprovechar el estado de alarma y el toque de queda, es sin duda una herramienta pensada para desmovilizar la solidaridad, aumentando la vulnerabilidad de las personas y ejerciendo estas acciones con la mayor impunidad posible. La amenaza del desalojo, presente a lo largo de los últimos meses, ha venido a materializarse en el momento más crítico para las personas, mostrando la planificación y estrategia diseñada para agotar las fuentes de apoyo y movilización social».

Hace un año y medio, el 1 de marzo de 2019, un incendio provocado de madrugada en un edificio abandonado de la zona del Infierno causó la muerte de un hombre que vivía allí y casi provoca la de otras dos personas. Y el pasado 29 de octubre comenzó el juicio por este caso, que está siendo juzgado mediante jurado popular en la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa. El acusado, un varón de 51 años que se encuentra en prisión desde abril del año pasado, se enfrenta a una pena de 69 años de prisión por varios delitos, entre ellos asesinato, uno consumado y dos en grado de tentativa.

 

 

 


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