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Fecha: Enero 17, 2012 | Fuente: El Correo

33.000 extranjeros huyen de Euskadi

Su marcha se une a la baja tasa de fecundidad y al envejecimiento de la poblaciˇn y amenaza con provocar una crisis demogrßfica.

Es como la tormenta perfecta en el mundo de la demografía: la tasa de fecundidad cae, de modo que cada vez nacen menos niños, mientras la esperanza de vida aumenta provocando un meteórico envejecimiento de la población. Hasta ahora se hablaba de la inmigración como tabla salvadora. Los extranjeros que llegan -o llegaban- a Euskadi son jóvenes, y el 15% de los bebés vascos son hijos de madres inmigrantes, pese a que el colectivo supone sólo el 6% de la población. Pero incluso este bálsamo ha dejado de aplicarse porque quienes un día llegaron buscando un futuro ahora están huyendo, espantados por la crisis económica.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) pone números a todo esto. Según las proyecciones hechas públicas ayer, 34.734 personas dejaron Euskadi el año pasado para marcharse al extranjero. De ellas, 1.676 tenían nacionalidad española, pero la inmensa mayoría, 33.058, eran inmigrantes que o bien regresaron a sus lugares de origen o escaparon a otros países en busca de oportunidades. Esta última cifra duplica la registrada en 2010 y en 2009, y supone un saldo migratorio negativo de 17.000 personas, ya que mientras ellos se iban sólo llegaban 15.892.

Esta es la principal causa de que la población vasca haya caído en el último año de 2,140 millones de personas a 2,128. El batacazo no ha sido mayor porque el saldo migratorio interautonómico (la diferencia entre quienes se van a otras comunidades y quienes llegan) sigue siendo positivo. Es decir, dentro de España, Euskadi aún es un territorio interesante que recibió a 25.945 personas procedentes del resto del país. Mientras, sólo 20.975 residentes en el País Vasco se marcharon en 2011 a vivir a otra comunidad autónoma, según los datos del INE.

Todo lo anterior no tendría tanta importancia si no fuese porque se une a otros problemas que se están convirtiendo en estructurales. Como la menguante tasa de fecundidad: en Álava es de 1,32, en Gipuzkoa de 1,39 y en Bizkaia de 1,24. En los tres casos, por debajo de la ya pírrica media española de 1,40, que también ha bajado en el último ejercicio (en 2010 fue de 1,43). En cifras totales, en Euskadi nacieron 19.919 bebés durante 2011, casi mil menos que hace sólo un par de años. Y también hay que fijarse en que la edad media de las madres vascas supera a las españolas, que ha aumentado a los 31,17 años. Pues bien, en Bizkaia sube a 32,30, en Gipuzkoa a 32,19 y en Álava a 31,85.

Más esperanza de vida

Con estos mimbres no es extraño que el INE pronostique para la próxima década que Euskadi perderá 120.000 habitantes. El problema no es sólo que haya menos gente, sino que será más vieja. Los cálculos del Consejo Económico y Social (CES) apuntan a que en 2020 medio millón de vascos tendrán más de 65 años, un 20% más que ahora, mientras que la población activa, la que trabaja y produce, caerá un 4%.

Porque, y esta es otra variable, cada vez vivimos más. Desde 2009 la esperanza de vida en Euskadi ha aumentado en un año, si bien hay diferencias, como siempre, entre sexos y territorios. Los hombres alcanzan en Álava los 80,04 años, en Gipuzkoa los 79,36 y en Bizkaia los 79,01 (la media española es 79,06). Por su parte, las mujeres alavesas tienen una esperanza de vida, según los datos del INE, de 86,02 años, las guipuzcoanas de 85,88 y las vizcaínas de 85,51 (84,98 en España).

Todo lo anterior, ¿es tan grave como parece? ¿Nos acercamos a una crisis demográfica devastadora? «Si hablas con otros demógrafos te encontrarás con gente muy pesimista. Yo no lo soy», se arranca Teresa Castro, demógrafa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). A su juicio, todos estos cambios llegan en procesos a medio-largo plazo y «se vienen anunciando desde hace tiempo». La tasa de fertilidad, «demasiado baja», no es tan mala porque haga disminuir la población sino porque revela una caída «en la calidad de vida: la gente no puede tener toda la familia que quisiera». En cualquier caso, hay mecanismos para revertir la situación, políticas para que la gente «pueda tener los hijos que quiera y cuando quiera», algo que en Francia ha dado resultados al aumentar la tasa de fecundidad hasta 1,9.

El problema añadido es que a la falta de bebés y al envejecimiento de la población se une ahora la marcha de inmigrantes. Para Enrique Morán, responsable de estadísticas sociodemográficas del Eustat, esto era de prever porque el ritmo de entrada de extranjeros durante la bonanza económica era insostenible. «Es normal que ahora, con la crisis, muchos se vayan», añade. Y en cuanto a que esté en riesgo el sistema de bienestar y el futuro de las pensiones... Los dos expertos lo ponen en duda e insinúan que esa tesis, muy de moda, también puede tener sus defensores interesados para incentivar, por ejemplo, la contratación de planes de pensiones privados. Eso sí, ambos asumen que la población descenderá, aunque Morán le resta importancia: «No por eso va a terminarse el mundo».

http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20120117/pvasco-espana/extranjeros-huyen-euskadi-20120117.html

 

 

 


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